Cumpleaños

Mañana es tu cumpleaños. Tu cumpleaños. Estoy escuchando los conciertos para oboe de Albinoni; era lo último que escuchábamos, no querías palabras. Me lo decías: no quiero palabras. No quiero palabras. Pues nada de palabras, sé muy bien que son engañosas, como la compañía, como la amistad. Feliz cumplemuerte, mi hermana. Feliz cumplemuerte. Todo cuanto me comentabas era verdad, lo tengo grabado al estilo Villarejo. Era verdad. Descansa en paz y perdona que no te olvide, que te eche de menos, que no haya nadie, que quiera reunirme pronto contigo.

Esparta

Como cualquier espartana que se precie, conozco que he de ser mi propia fortuna; que no han de distraerme horizontes ni suaves luces de poniente sobre esta bella tierra baldía. Pues que la naturaleza no quiso ofrecerme una fértil Tesalia, ni copa dorada por la que alzar mi dicha; hoy levanto mi pecho como escudo -y aprendo a bien morir- solo por él, antes que anunciar mi derrota, bravamente aferrada a esta dura lanza que es mi propio esqueleto.

Dos lolailos

Era muy tarde según se mire; volvía de pinchar música en un garito en Mi Pueblo y en otro en la ciudad. En una motillo iban dos desgraciaos de los que nos desgracian a muchas. Pararon el engendro mecánico, uno de ellos se apeó.

Vente con nosotros, mi arma, ¿Qué haces tan sola por la calle?

Si hubiese tenido un arma los hubiera matado a los dos.

Les pedí el DNI y papeles de la moto.

Salieron corriendo.

Propio. ¡Cobardes!

Centrifugadora

En medio del patio el ronquido tranquilizador de un vecino. Estamos a salvo, hay gente. En medio de la habitación un sabueso que busca, busca… ¿dónde? En mitad de mi esófago, allí donde no pasa nada, donde todo se detiene, donde tragar es imposible.

En la cabeza se reitera una y otra vez el mismo error; confiar, confiar, confiar…

Asuntos solucionados -jajajajajajaja- con quince años vuelven a las mientes. Horror.

Acoso desde niña, acoso, acoso, acoso.

Este mosto de Bollullos está de escándalo.

En medio del patio ese ronquido tranquilizador y tú a mi lado.

Déjame llorar ahora que al fin puedo.

Mucho tiempo equivocada

¿Sabes? No eras tú. Es ella, la misma con la que vivo desde hace más de veinte años. Nunca estuve enamorada de ti aunque fuese lo que le dijera a una compañera de clase enferma de envidia ella. A ti mucho respeto, nunca imaginarás cuánto. Pero eso es todo.

La conocí en un congreso lgtbi en la Universidad de Sevilla. Yo era ponente. Me enamoré.

No cogerme el teléfono es una historia más, nada importante. Vivo con la Mujer a la que amo. Todo lo demás es pura anécdota.