Hipervínculo

A Jim le sobra la caja que ha transportado durante años de un lado a otro del mundo, continente tras continente, sumándose al ritmo e incluso inventándolo. Juan ya no se pregunta por la poderosa presencia de Marta. Pepe se fue y queda Ismael, tranquilo como siempre, pegado al teclado que compartieron ambos bolo tras bolo. Yo estoy aquí, con Serena, reordenando notas de un tiempo e ilusionadas con nuestro proyecto común y varios años de trabajo concienzudo. Brindamos por los ausentes ya pasado el mediodía y recordamos, reímos, lloramos.

Por teléfono se nos unen Eva y el otro Juan.

Hace un buen día.

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