Civilización y barbarie

A nadie que haya estudiado filología hispánica se le escapa esta dicotomía. La del título, quiero decir. Es casi lo primero que se investiga en lo que se refiere a literatura hispanoamericana. Pero no es sobre esta cuestión, ni sobre este tema, de lo que yo quiero hablar.

Hoy quiero felicitar a mi única sobrina por su cumpleaños; cumpleaños al que no asistiré. No es fácil porque la echo mucho de menos y quisiera darle un beso en la coronilla -ponerle un pajarito- y disfrutar de su presencia. Pero no lo haré.

Mi mujer y yo hemos estado al aire libre en el restaurante en el que de un modo exiguo celebramos nuestra boda. Después del confinamiento pensábamos que sería una buena idea para celebrar dos dias antes su cumpleaños. Craso error. Había, como nunca, seis mesas enlazadas también de celebración.

Como en las películas del oeste, las servilletas repletas de miasmas corrían por el suelo. La gente se amontonaba sin mascarillas y a disfrutar, que en los hospitales hay camas para todos. Una pesadilla.

Hemos vuelto con desangelo. Ya antes del primer plato se agolpaba un grupo de mujeres pegadas a nosotras y lanzando las colillas de sus cigarrillos al campo siempre limpio. La distancia de seguridad directamente al carajo y, además, mierda a la naturaleza.

En fin. Quiero decirle a mi sobrina que me mantengo lejos de ella porque la quiero. Que cuanto más se quiere a una persona más lejos te mantienes de ella en estos momentos.

Y también quiero decirle que hay personas maravillosas, pero que hay que escarbar.

If not for you

Porque la mente es íntima amiga del olvido, hoy escribo estas palabras.
Bueno es que a pesar del tiempo transcurrido se haga suma de cuanto en algún momento aconteció y buscar justicia. Bueno es que las cosas se acomoden como es debido -así decían mis padres- y que todo recupere su lugar amorosamente, sin estruendos.


Bueno es que aún recuerde los nombres para no escribirlos. Pues de nada sirve señalar y, además, en casa nunca lo hicimos. Así que quien se sienta reflejo en el azogue que aguante y tire, pues su problema es.

No volví nunca por casa tras aquella mañana en la puerta, pues me dijo aquella mujer que hablaba de más. Cosa triste, siempre he hablado poco y, piense lo que piense, tal vez debió preguntarme antes de juzgar. Se quedó con una parte del envoltorio; materia triste. Puajjjjj!

De mis años adolescentes una sola cosa; qué rara es!

De mi juventud otra cosa sola; qué suerte tiene!

De mi madurez muchas y muy diversas cosas; lo más importante esos dos amigos que tengo, con los que hablo casi a diario. Otros conocidos y aspirantes que prometen mucho. Y, sobre todo, mi familia a la que nunca abandoné. Dentro de casa nadie me veía, ni falta. El estar es como publicar mis libros usando pseudónimos o desde heterónimos. Como decía mi padre, el mejor modo para saber quiénes eran de verdad los amigos. Y, lo más importante, ella. Que duerme a mi lado y sonríe. Ella, que durante años muy duros siempre ha estado ahí.

Por lo demás, un saludo y buena suerte. Desde aquí, desde donde lo vemos todo.

República de los olvidados 3

Pero todo esto me resulta vacuo. Vacuo, vacuo, vacuo…

Tan vacuo como discutir sobre un equipo de fútbol. Tan vacuo como esas dos figuras retóricas llevadas a la vida diaria; a saber… tomar el todo por la parte o la parte por el todo. Es lo que en 56 años he visto y vivido. Sí. Penoso.

Llegado el momento no hay prácticamente nadie con quien puedas conversar. Algo tan agradable y, sin embargo, tan difícil de conseguir. Conversar.

La vida está llegando a su fin, lo sé. La genética no falla. Y no hay nadie con quien conversar. Casi nadie.

República de los olvidados 2

Desde lo alto de una morera se pueden ver muchas cosas. Se puede ver cómo cada mañana los alumnos se cuadraban frente a una cruz. Eso sí, si eras zurdo o zurda, te caía la manta de palos; la mano del infierno.

Pero todo esto me resulta vacuo. Peor fue caer en el instituto; donde mi amiga del colegio nunca me dirigió la palabra. Allí conocí a mucha gente. La mayoría carne de cañón. Nada interesante.

Aún más obsoleta resultó ser la Universidad. Personas que sólo querían un título, para cobrar más. Jajajajjajajjajajajjajajajajajajajajajjajajajajja. Terrible.

El conocimiento había pasado a un último término. Eran los años ochenta. Qué fiasco.

República de los olvidados 1

Años sesenta en Spaña. Años sesenta. “A las niñas no las metemos en una escuela religiosa” “A las niñas no las metemos en la escuela pública nacional catolicista” A ver qué hacemos con las niñas…

La escuela religiosa más cercana estaba en Castilleja de la Cuesta; “Allí murió mi tía Luisa, tísica y enferma de hambre, con muy pocos años. Mi madre estaba allí recluida con ella” , dice mi madre hablando de mi abuela y su tía. La escuela pública es la escuela franquista, dice mi padre.

Escuela concertada. Es la solución. Ya años setenta. Antes, en la pública yo maltratada por problemática, jajajjajajajajjaja. Mi hermana a golpes porque las mates no se le daban.

Recuerdo un día, rigor de telarañas, en que salté por encima de todas las mesas de esa escuela unitaria y le rompí las medias con un paraguas – desde el tobillo hasta el chocho- a la maestra que estaba aporreando a mi hermana.

Después, me recuerdo siempre en lo alto de la morera, rodeada de pájaros. Nadie me iba a obligar a asistir a esas clases.

Tiempos aquellos…

Ahhhhhhhhhhhhhhh!

Médico de cabecera, médico de cabecera… primero que lo que tienes es un hueso que sobresale, segundo que es un bulto de grasa. Por supuesto que no te envía a hacer una prueba. Eso no. Aquí prima la privada. Si quieres una prueba, paga por ella. Y digo yo que quienes van siempre a la privada y cuando tienen un problema serio se lanzan a la pública deberían estar penados. Porque ellos llegan desde la privada – que no tiene medios porque el dinerito se lo reparten entre ellos- y hacen correr las listas de la pública hacia abajo; vamos, que te tienes que esperar porque ellos, que no aportan nada, tienen preferencia.

Bueno, que tras una experiencia verdaderamente nefasta, yo reivindico a Lenin. Sienta mal en Spaña, facha hasta los tuétanos. Pero es que dan ganas de mataros a todos. A todos.

Es como las lentejas

Ya sé que no está de moda; pero nunca la he seguido. Me da igual. Y aunque lo güachi piruli es decir que hay que pensar en positivo y que todo va bien si piensas bien… yo, cansada de pensar bien a lo largo de cincuenta y seis años, pienso que no sirve para nada. Es más, me jode tela la gente que va de güachi piruli. Este tipo de persona es como el tipo vampiro. Te roba la sangre y te quita La Luz. Pero, bueno, este tema no era el que yo quería abordar.

En realidad no quería abordar ninguno. Miro el estado de mi país, observo a la poca gente que me rodea -físicamente- y me dan arcadas. Sí. Arcadas. Literalmente.

Y no los mando al carajo porque tal vez les guste; y eso sí que no.

Tan equivocados…

Estoy viendo una de ciencia ficción. Me encantan; cuando me parecen buenas. Y, hoy, que es mi cumpleaños, por primera vez no puedo concentrarme en lo que veo. Mi cabeza camina hacia atrás. No sé por qué. Es un hecho.

He hablado con dos amigos que siempre están ahí, resolviendo sus vidas. Ha sido constructivo y lleno de ternura.

Mi amor también está; es lo más importante.

Caminando hacia atrás mi cabeza me lleva hasta la adolescencia. Lugar extraño. Y en ese camino en retrospectiva está mi hermana Cati. Un viaje. Fin de curso.

Esta cuestión la hablamos ella y yo meses antes de su muerte anunciada. Lo grabamos y conservo la conversación.

Una noche tuvo que dormir en la habitación de otras compañeras. Se dijo que la había dejado tirada. Joder!!! Me había tomado una cerveza en Milán y no era mi costumbre. Además, estaba medicada para las fiebres reumáticas.

Yo no era la pelota de la catedrática. La catedrática me acosaba a mí. Pero no dejé a mi hermana tirada. Yo estaba medio muerta. Ahora ella está muerta entera.

Y, sí, soy lesbiana. Pero la catedrática nunca me gustó y me acosó hasta términos indecibles. Al fin y al cabo qué valía mi palabra frente a la suya…

Recordando

Yo no quiero más. Ahora te vas con ellos a la Tasca Marina, pero mira cómo estoy… “ella se baja las bragas y me muestra la podredumbre”, cae de mi cuerpo hacia fuera y estoy cansada, muy cansada… ya no puedo más. Un abrazo, el último abrazo. Y me pillo una tunda de cervezas porque nada hay que yo pueda hacer. Ni siquiera lo último que me pide: “que me incineren” . Sueño con ella cada noche.

Cumpleaños

Mañana es tu cumpleaños. Tu cumpleaños. Estoy escuchando los conciertos para oboe de Albinoni; era lo último que escuchábamos, no querías palabras. Me lo decías: no quiero palabras. No quiero palabras. Pues nada de palabras, sé muy bien que son engañosas, como la compañía, como la amistad. Feliz cumplemuerte, mi hermana. Feliz cumplemuerte. Todo cuanto me comentabas era verdad, lo tengo grabado al estilo Villarejo. Era verdad. Descansa en paz y perdona que no te olvide, que te eche de menos, que no haya nadie, que quiera reunirme pronto contigo.

Esparta

Como cualquier espartana que se precie, conozco que he de ser mi propia fortuna; que no han de distraerme horizontes ni suaves luces de poniente sobre esta bella tierra baldía. Pues que la naturaleza no quiso ofrecerme una fértil Tesalia, ni copa dorada por la que alzar mi dicha; hoy levanto mi pecho como escudo -y aprendo a bien morir- solo por él, antes que anunciar mi derrota, bravamente aferrada a esta dura lanza que es mi propio esqueleto.

Dos lolailos

Era muy tarde según se mire; volvía de pinchar música en un garito en Mi Pueblo y en otro en la ciudad. En una motillo iban dos desgraciaos de los que nos desgracian a muchas. Pararon el engendro mecánico, uno de ellos se apeó.

Vente con nosotros, mi arma, ¿Qué haces tan sola por la calle?

Si hubiese tenido un arma los hubiera matado a los dos.

Les pedí el DNI y papeles de la moto.

Salieron corriendo.

Propio. ¡Cobardes!

Centrifugadora

En medio del patio el ronquido tranquilizador de un vecino. Estamos a salvo, hay gente. En medio de la habitación un sabueso que busca, busca… ¿dónde? En mitad de mi esófago, allí donde no pasa nada, donde todo se detiene, donde tragar es imposible.

En la cabeza se reitera una y otra vez el mismo error; confiar, confiar, confiar…

Asuntos solucionados -jajajajajajaja- con quince años vuelven a las mientes. Horror.

Acoso desde niña, acoso, acoso, acoso.

Este mosto de Bollullos está de escándalo.

En medio del patio ese ronquido tranquilizador y tú a mi lado.

Déjame llorar ahora que al fin puedo.

Mucho tiempo equivocada

¿Sabes? No eras tú. Es ella, la misma con la que vivo desde hace más de veinte años. Nunca estuve enamorada de ti aunque fuese lo que le dijera a una compañera de clase enferma de envidia ella. A ti mucho respeto, nunca imaginarás cuánto. Pero eso es todo.

La conocí en un congreso lgtbi en la Universidad de Sevilla. Yo era ponente. Me enamoré.

No cogerme el teléfono es una historia más, nada importante. Vivo con la Mujer a la que amo. Todo lo demás es pura anécdota.

Ayyayai!

Sé exactamente cuántos años hace que no celebro la navidad. Eso sí, he tenido un pequeño Nacimiento en una esquina de mi mesa (no hay sitio para más), pero desde que murió mi hermana ( te quiero tanto) no he vuelto a sacarlo del cajón.

Estoy cansada de religiones ahora que todo el mundo dice estar cansado de política, eso sí, votando a la ultraderechita. Me cansa tanto todo…

Ahora que tan frágil es la salud de mi mujer, que tan cansada estoy de familia política y no política, aprovecho para desearos lo mejor y a mí la muerte; si a ella le pasa algo. Porque al final es lo que decía mi madre: estoy sola.

El brillo para las urracas

Como buena miope… el brillerío no me destempla, no me apabulla, no me llama. Me gustan los colores apagados porque no me deslumbran ni pierdo la vista. Sin embargo puedo elevar a legión el número de congéneres que me han comparado con una urraca tan solo porque hasta buena parte de mi vida he sido razonablemente feliz; feliz con un encuentro, con un sombrero, con una cerveza, con una conversación, con una pieza musical. Ahora les doy la enhorabuena a l@s de la legión porque no hay nada que me haga sonreír. Y si río a carcajadas es porque quien tuvo retuvo y guardó pa la vejez. Enhorabuena, de verdad. Lo habéis conseguido, pero sigo siendo, si cabe, más miope. Aun así, siempre he visto más de lo que hubieran querido muchos de ustedes. A joderse toca.

Lecturas

Ser de ninguna parte y viajar por los libros. Ser de ninguna parte. Observar cómo todo se repite; el orden es tan exacto que te mueve a risa porque llorar ya no se quiere. Ya no se puede. Ser de muchas páginas, convivir con muchos personajes, vivir plenamente. Los amigos están en cada hoja. Los matices ya se vieron.

Para cerrar capítulos

Olía ya a descomposición de órganos internos, pero no constaba en el listado de enfermos con necesidad de cuidados paliativos. Así que la subieron en la grúa para sentarla en un sillón y, mientras jugaban a Lázaro, vi su mirada de pánico -con un solo ojo- colgando allí indefensa.

Sin rémoras

Amma fotografía cuanto ve. Su compañera vuela como los pájaros sin necesidad de psicotrópicos. Mi hermana descansa en paz; lo sueño cada noche. Mi hermana ha recobrado el equilibrio, lo noto en su hija.

Recibimos a amigos en casa en plena limpieza profunda. Es agradable. Tenemos que adecuar el espacio para albergar libros.

La Romana neoyorquina ha pasado por aquí; la quiero mucho. El veintinueve de agosto hace un año que murió mi madre. Fue todo tan injusto… el tratamiento experimental adelantó el sufrimiento. Un día antes de comenzar reíamos a carcajadas paseando por el pueblo. Esto no lo perdono, es una rémora; lo sé. Así es la vida. Mi amor y yo tenemos planes. Me voy a seguir limpiando.

Un falso amigo

Se la encontró a media mañana, ella a golpe de barbitúricos; tenía que solapar la idea de su propia muerte. Él, cocainómano, enfermo de muerte en plena vida y, varios años antes, me había topado con él. Hicimos amistad -en casa me acostumbraron a no dejarme llevar por las apariencias- y pasé por su casa muchas veces; muchas. Solo puedo decir que me arrepiento porque nada se puede esperar de alguien que busca la muerte cuando ella habita en tu propia casa. ¿Qué esperar de alguien que pone a su propio hermano a vender costo en las puertas de un instituto? Nada. Se la encontró a media mañana y tuvo Los Santos cojones de decirme que ella tenía muy buen rollo -harta de barbituricos, claro; era enferma terminal de cáncer- No como yo, que me negué a ponerme hasta el culo de cocaína. Paso, pasé. Me das asco.

Noche

Septiembre de 2017. No hace calor. En la tele están poniendo una de bancos; de robo. Esas películas siempre nos caen bien. Sobre todo cuando los Ladrones quedan impunes. Es una tradición.
Tengo un poco de sueño. Normal. Los chinos volando no consiguen mantenerme despierta. Cuántas películas de chinos volando.

Fin de año

Ocurre que cada vez que me quedo a solas conmigo misma yo me desencadeno, me ofusco y me viajo. Después me monto en un adjetivo -los hay de sobra- y no puedo evitar sentirme como el punto que le falta a la interrogante de cierre.

De cada mancha que me ha ido arrojando el mundo a los ojos voy separando capas y, cuando llega el treinta y uno, el año tiene todo el aspecto de una cebolla diseccionada no apta para la mesa.

Pronóstico

Si me vuelves a robar un verso, te mataré. Se lo dijo con la mirada porque las palabras se las lleva el viento. Si me vuelves a calumniar sólo porque no nací en tu tierra, te mataré. Se lo dijo alejándose todo lo posible, porque los animales maltratados suelen medir el terreno antes de entrar a la lucha.

Y así siguió enumerando episodio tras episodio, tomando notas, rescatando daños, abriendo brechas…

Fue un largo viaje en una noche; todas las noches en un trago.

Más que pronósticos eran profecías porque el tiempo no lo cura todo.

Sentada con mi sombra

Qué difícil resulta,

qué trabajo me cuesta así dejarte

como al aire de lo que no buscas

sino a retazos de vacío.

 

Concederte el tiempo del que no dispongo,

hacer de mis ideas burdel para tu pecho,

no me deja sino auroras de una nueva nostalgia.

 

Sentada con mi sombra,

las manos sobre el rostro,

una taza de sueño pediría.

Sinenomine

Pues si es cierto que el tiempo

lo desvela todo y rige la verdad,

ese cruel hacedor de promesas y desengaños,

bien pudiera sentarme aquí un momento

y acaso divagar un rato;

apostar, de la clepsidra, por la sutil medida

sin esperar destino.

Y -cicuta aparte- gozar de ese momento

tal vez amargo y rojo,

tal vez hermoso y mío.

Amor rodante

Como el caracol,

amor rodante de pulso a pulso.

Barcarola de espuma

no estés triste.

De arriba al centro

de abajo al surco,

ya sabes:

como el caracol

esperando dentro a que salga

el Sol,

barcarola de espuma rodando el río.

Entre cuatro paredes con tu pecho

mira,

soy yo.

He venido para estar

y ya sabes,

barcarola de espuma rodando el río,

amor rodante de paso a pulso.

Do you Want to Know a Secret?

No sé si lo recuerdas…

entró como una furia

la cabeza bien alta

y su abrigo de Fedra

impregnándolo todo.

Era una mañana cálida,

el horizonte rosado

y la torre -a lo lejos-

observaba la escena.

La duda

Estoy varada en esta costa de tu ausencia

agotada por el largo pasaje

y sin saber -ahora lo dudo-

si mereció la pena viajar noche y día

para llegar a dónde.

Ahora que ni siquiera distingo

sed de realidad

me inclino sobre ti en sueños

con los ojos vacíos

y te pregunto

si no vendrás para quedarte

con cualquier pretexto.

In anima vili

Cansado estoy de arrepentirme

pues la vista que contemplo

hace tiempo parece detenida

en su continuo devenir

de pobreza y servidumbre.

Absorta en una elipsis

la luminaria ciencia

recita con el vientre

su incontenible deseo

de ángel en cuclillas.

En la naturaleza

dos caras son de la misma moneda

correr del tiempo y sabiduría.

En la naturaleza.

Lúgubre es la tea que por vosotros prendí un día

y por ello cándido y no Prometeo me siento;

portador de cadenas

que no merma la herrumbre

ni el paso del tiempo

-contra el que a ciegas lucháis- debilita

aun siendo más livianas que esas vuestras

conquistadas a golpe de soberbia sin lumbre.

… haberme jugado la muerte por vosotros…

no la efímera vida

con su legión de claraboyas distantes,

la delicada muerte.

Acaso llegará la hora

en que la tierra

al fin

dé vueltas con el sol

montada en su carro.

Las mujeres,

que parieron millones de hijos,

celebrarán a Copérnico

en su útero celeste.

Diverso y lúbrico

el universo no deja de morir.

Ya todo está

en la penumbra

sin descanso.

Tempus fugit

Había cumplido ya los sesenta

sintió por segunda vez la orfandad.

Le dejaron dos millones

era cuanto tenían.

Se lo dieron todo.

Pidió al banco un millón hipotecando la casa

y con los tres construyó una plaza de garaje.

La vendió por cinco.

Hoy vive en un nicho soleado

con vistas a los chopos.

Rodeada de los suyos.

… Así es el tiempo,

cadencia de una nube.

Diapasón

Qué mentira más grande ya desde la mañana.

Silencio abrupto se derrama sobre alforjas bien repletas que huyen

sin impuestos.

Hurtos, vandálicos golpes de pecho.

Dos posturas maniqueas y un amigo podrido cruzan la calle

sin reloj.

No hay prisa.

Hoy me va bene.

Te digo sin desplantes que ya no te creo.

Qué mañana más cálida.

Ojos abiertos.

Diecinueve de septiembre

Revuélcate por este instante

que tanto te pertenece.

Deja que el vello de tu cuerpo se temple

bajo el hermoso lomo arqueado de la bestia.

Complácete.

Mezcla la suma brevedad de la vida

con el eterno esplendor de la milésima.

Orgiástica

Danzar

alrededor del fuego

crepitando de miedo y dicha.

Danzar

como aquellas muchachas de la isla

que sus cuerpos ofrecieran a la noche

al son de bailes antiguos.

Danzar

con el pelo revuelto

enredada en las piernas la muerte.

Confidencias (para esos acosadores desde la infancia)

A Julio le ha salido un amigo comentarista a sus espaldas, pero no se siente herido ni abandonado. Me ha servido un té frío con limón mientras me explicaba la escena de la evidencia en aquel bar abarrotado minutos antes de la proyección. Ríe y se abandona a su alegría pintada de entusiasmo.

No hay mal que por bien no venga, dice, con la mirada serena. En quince días ha recuperado la tierra bajo los pies y remueve el café con una cucharilla regalo de Lucas, que por fin ha dado señales después de años.

La vida es como un golpe de mar que trae cosas y se las lleva violentamente. La estrella le sonríe.