Es como las lentejas

Ya sé que no está de moda; pero nunca la he seguido. Me da igual. Y aunque lo güachi piruli es decir que hay que pensar en positivo y que todo va bien si piensas bien… yo, cansada de pensar bien a lo largo de cincuenta y seis años, pienso que no sirve para nada. Es más, me jode tela la gente que va de güachi piruli. Este tipo de persona es como el tipo vampiro. Te roba la sangre y te quita La Luz. Pero, bueno, este tema no era el que yo quería abordar.

En realidad no quería abordar ninguno. Miro el estado de mi país, observo a la poca gente que me rodea -físicamente- y me dan arcadas. Sí. Arcadas. Literalmente.

Y no los mando al carajo porque tal vez les guste; y eso sí que no.

Tan equivocados…

Estoy viendo una de ciencia ficción. Me encantan; cuando me parecen buenas. Y, hoy, que es mi cumpleaños, por primera vez no puedo concentrarme en lo que veo. Mi cabeza camina hacia atrás. No sé por qué. Es un hecho.

He hablado con dos amigos que siempre están ahí, resolviendo sus vidas. Ha sido constructivo y lleno de ternura.

Mi amor también está; es lo más importante.

Caminando hacia atrás mi cabeza me lleva hasta la adolescencia. Lugar extraño. Y en ese camino en retrospectiva está mi hermana Cati. Un viaje. Fin de curso.

Esta cuestión la hablamos ella y yo meses antes de su muerte anunciada. Lo grabamos y conservo la conversación.

Una noche tuvo que dormir en la habitación de otras compañeras. Se dijo que la había dejado tirada. Joder!!! Me había tomado una cerveza en Milán y no era mi costumbre. Además, estaba medicada para las fiebres reumáticas.

Yo no era la pelota de la catedrática. La catedrática me acosaba a mí. Pero no dejé a mi hermana tirada. Yo estaba medio muerta. Ahora ella está muerta entera.

Y, sí, soy lesbiana. Pero la catedrática nunca me gustó y me acosó hasta términos indecibles. Al fin y al cabo qué valía mi palabra frente a la suya…

Recordando

Yo no quiero más. Ahora te vas con ellos a la Tasca Marina, pero mira cómo estoy… “ella se baja las bragas y me muestra la podredumbre”, cae de mi cuerpo hacia fuera y estoy cansada, muy cansada… ya no puedo más. Un abrazo, el último abrazo. Y me pillo una tunda de cervezas porque nada hay que yo pueda hacer. Ni siquiera lo último que me pide: “que me incineren” . Sueño con ella cada noche.

Cumpleaños

Mañana es tu cumpleaños. Tu cumpleaños. Estoy escuchando los conciertos para oboe de Albinoni; era lo último que escuchábamos, no querías palabras. Me lo decías: no quiero palabras. No quiero palabras. Pues nada de palabras, sé muy bien que son engañosas, como la compañía, como la amistad. Feliz cumplemuerte, mi hermana. Feliz cumplemuerte. Todo cuanto me comentabas era verdad, lo tengo grabado al estilo Villarejo. Era verdad. Descansa en paz y perdona que no te olvide, que te eche de menos, que no haya nadie, que quiera reunirme pronto contigo.

Esparta

Como cualquier espartana que se precie, conozco que he de ser mi propia fortuna; que no han de distraerme horizontes ni suaves luces de poniente sobre esta bella tierra baldía. Pues que la naturaleza no quiso ofrecerme una fértil Tesalia, ni copa dorada por la que alzar mi dicha; hoy levanto mi pecho como escudo -y aprendo a bien morir- solo por él, antes que anunciar mi derrota, bravamente aferrada a esta dura lanza que es mi propio esqueleto.