Esparta

Como cualquier espartana que se precie, conozco que he de ser mi propia fortuna; que no han de distraerme horizontes ni suaves luces de poniente sobre esta bella tierra baldía. Pues que la naturaleza no quiso ofrecerme una fértil Tesalia, ni copa dorada por la que alzar mi dicha; hoy levanto mi pecho como escudo -y aprendo a bien morir- solo por él, antes que anunciar mi derrota, bravamente aferrada a esta dura lanza que es mi propio esqueleto.

Dos lolailos

Era muy tarde según se mire; volvía de pinchar música en un garito en Mi Pueblo y en otro en la ciudad. En una motillo iban dos desgraciaos de los que nos desgracian a muchas. Pararon el engendro mecánico, uno de ellos se apeó.

Vente con nosotros, mi arma, ¿Qué haces tan sola por la calle?

Si hubiese tenido un arma los hubiera matado a los dos.

Les pedí el DNI y papeles de la moto.

Salieron corriendo.

Propio. ¡Cobardes!

Centrifugadora

En medio del patio el ronquido tranquilizador de un vecino. Estamos a salvo, hay gente. En medio de la habitación un sabueso que busca, busca… ¿dónde? En mitad de mi esófago, allí donde no pasa nada, donde todo se detiene, donde tragar es imposible.

En la cabeza se reitera una y otra vez el mismo error; confiar, confiar, confiar…

Asuntos solucionados -jajajajajajaja- con quince años vuelven a las mientes. Horror.

Acoso desde niña, acoso, acoso, acoso.

Este mosto de Bollullos está de escándalo.

En medio del patio ese ronquido tranquilizador y tú a mi lado.

Déjame llorar ahora que al fin puedo.

Mucho tiempo equivocada

¿Sabes? No eras tú. Es ella, la misma con la que vivo desde hace más de veinte años. Nunca estuve enamorada de ti aunque fuese lo que le dijera a una compañera de clase enferma de envidia ella. A ti mucho respeto, nunca imaginarás cuánto. Pero eso es todo.

La conocí en un congreso lgtbi en la Universidad de Sevilla. Yo era ponente. Me enamoré.

No cogerme el teléfono es una historia más, nada importante. Vivo con la Mujer a la que amo. Todo lo demás es pura anécdota.

Ayyayai!

Sé exactamente cuántos años hace que no celebro la navidad. Eso sí, he tenido un pequeño Nacimiento en una esquina de mi mesa (no hay sitio para más), pero desde que murió mi hermana ( te quiero tanto) no he vuelto a sacarlo del cajón.

Estoy cansada de religiones ahora que todo el mundo dice estar cansado de política, eso sí, votando a la ultraderechita. Me cansa tanto todo…

Ahora que tan frágil es la salud de mi mujer, que tan cansada estoy de familia política y no política, aprovecho para desearos lo mejor y a mí la muerte; si a ella le pasa algo. Porque al final es lo que decía mi madre: estoy sola.

El brillo para las urracas

Como buena miope… el brillerío no me destempla, no me apabulla, no me llama. Me gustan los colores apagados porque no me deslumbran ni pierdo la vista. Sin embargo puedo elevar a legión el número de congéneres que me han comparado con una urraca tan solo porque hasta buena parte de mi vida he sido razonablemente feliz; feliz con un encuentro, con un sombrero, con una cerveza, con una conversación, con una pieza musical. Ahora les doy la enhorabuena a l@s de la legión porque no hay nada que me haga sonreír. Y si río a carcajadas es porque quien tuvo retuvo y guardó pa la vejez. Enhorabuena, de verdad. Lo habéis conseguido, pero sigo siendo, si cabe, más miope. Aun así, siempre he visto más de lo que hubieran querido muchos de ustedes. A joderse toca.