Flores de Marte para Estela

Querida Estela, te escribo desde una tarde que más parece mediodía. Las nubes no podría decirte su color y dirías que son como yo, que no saben cómo llegaron hasta aquí ante la total ausencia de agua.

Sabes que me perdí justo en el recodo más tonto de mi vida y que aparecí en este lugar en el que no hay ni piedras.

En total ausencia de norte fui dando traspiés mientras buscaba un lugar sólido y pude ver en cada caída cuántas sombras oscuras me acompañaban.

Aun así, puedo decirte que he sido capaz de recoger hermosas flores.

Poco a poco te las iré enviando.