Fin de año

Ocurre que cada vez que me quedo a solas conmigo misma yo me desencadeno, me ofusco y me viajo. Después me monto en un adjetivo -los hay de sobra- y no puedo evitar sentirme como el punto que le falta a la interrogante de cierre.

De cada mancha que me ha ido arrojando el mundo a los ojos voy separando capas y, cuando llega el treinta y uno, el año tiene todo el aspecto de una cebolla diseccionada no apta para la mesa.

Pronóstico

Si me vuelves a robar un verso, te mataré. Se lo dijo con la mirada porque las palabras se las lleva el viento. Si me vuelves a calumniar sólo porque no nací en tu tierra, te mataré. Se lo dijo alejándose todo lo posible, porque los animales maltratados suelen medir el terreno antes de entrar a la lucha.

Y así siguió enumerando episodio tras episodio, tomando notas, rescatando daños, abriendo brechas…

Fue un largo viaje en una noche; todas las noches en un trago.

Más que pronósticos eran profecías porque el tiempo no lo cura todo.