Confidencias (para esos acosadores desde la infancia)

A Julio le ha salido un amigo comentarista a sus espaldas, pero no se siente herido ni abandonado. Me ha servido un té frío con limón mientras me explicaba la escena de la evidencia en aquel bar abarrotado minutos antes de la proyección. Ríe y se abandona a su alegría pintada de entusiasmo.

No hay mal que por bien no venga, dice, con la mirada serena. En quince días ha recuperado la tierra bajo los pies y remueve el café con una cucharilla regalo de Lucas, que por fin ha dado señales después de años.

La vida es como un golpe de mar que trae cosas y se las lleva violentamente. La estrella le sonríe.

Viaje

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El viaje había que hacerlo a solas y el barco era una auténtica cáscara de nuez. A solas y con un faro fijo en mente al final de una sucesión de pleamares, bajamares, corrientes y algún que otro maremoto de lo más criminal. Sorteando islas o buscándolas con avidez; deteniéndose en la linde de una ola, abiertos los sentidos a cualquier indicio, gesto, ausencia.

Internándose.

Juana y la felicidad

No sabía ni quería saber. Despertar era difícil y mantener el suave letargo, casi imposible.

Dejó en reposo las manos y en un vuelco del corazón sintió toda la vida a renglón seguido.

No pudo evitar sentirse plena.

¡Arriba!

Arriba con su vacío entre las manos.