Tempus fugit

Había cumplido ya los sesenta

sintió por segunda vez la orfandad.

Le dejaron dos millones

era cuanto tenían.

Se lo dieron todo.

Pidió al banco un millón hipotecando la casa

y con los tres construyó una plaza de garaje.

La vendió por cinco.

Hoy vive en un nicho soleado

con vistas a los chopos.

Rodeada de los suyos.

… Así es el tiempo,

cadencia de una nube.

Diecinueve de septiembre

Revuélcate por este instante

que tanto te pertenece.

Deja que el vello de tu cuerpo se temple

bajo el hermoso lomo arqueado de la bestia.

Complácete.

Mezcla la suma brevedad de la vida

con el eterno esplendor de la milésima.