Swing

Tal vez no fuera necesario

que en mitad de una noche

te asomaras a este abismo

de mis ojos,

o que yo (dejando a un lado esta especie de nerviosismo

histérico y pueril) indagara

sobre el vuelo de tus manos.

Después… nada condenatorio…

un beso, una mueca, una caricia.

Y, a lo sumo, perderse en el viaje insalvable,

apenas cronológico

de mirar y mirarte en el rellano;

en la puerta

lejos.

Otra vez reunidas.

Biarritz a media sombra

Cruzó la calle a saltitos,

con los ojos abiertos a media sombra.

Cruzó la calle a lomos de la brisa,

con aquella delgadez de sombra y gorriones.

Cruzó la calle a ras de parachoques,

con la boca entreabierta y rumor de comisuras.

Cruzó la calle lentamente,

con los hombros despegando a mirar horizontes.

Cruzó la calle con mis ojos.

Yo ayudé con mis párpados.