Una ventana

Yo tenía una ventana cerrada,

armario de una nube,

barrera para un sueño.

Tenía una ventana más sobre el gran edificio.

Montones de espacios vacíos,

cientos de ojos en un ojo.

Tenía una ventana.

La duda

Estoy varada en esta costa de tu ausencia

agotada por el largo pasaje

y sin saber -ahora lo dudo-

si mereció la pena viajar noche y día

para llegar a dónde.

Ahora que ni siquiera distingo

sed de realidad

me inclino sobre ti en sueños

con los ojos vacíos

y te pregunto

si no vendrás para quedarte

con cualquier pretexto.

Otra mujer

Esta noche me sirvo una taza de té, no hay a la vista ningún escaparate ni soy capaz de verte mirando en el espejo. Parece que tras décadas de tempestad en las sienes de repente alguna calma despistada se hubiera instalado en mi interior declarándote ausente.

Voy a disfrutar de este té. Sorbo a sorbo me voy recreando en la conciencia de saberme libre después de años. Tal vez mañana regresarás vestida de recuerdo. Hoy es hoy.

Penetrar en el reino del sueño sin el sonido de tu nostalgia me hace sentir otra mujer, una que se ocultaba o no existía. La mujer que no te piensa.

Privado

Frente a mi puerta, que es una ventana, todos los temores se detienen. Vivo en medio del abismo cubierta por mis ojos. Traicionados por las enredaderas los sueños se destejen, la mar se queja y amotina bajo el viento envenenado.
Dentro, en la burbuja, por debajo del ombligo se sigue reinando por más que se quisiera la república.

Es primavera