La duda

Estoy varada en esta costa de tu ausencia

agotada por el largo pasaje

y sin saber -ahora lo dudo-

si mereció la pena viajar noche y día

para llegar a dónde.

Ahora que ni siquiera distingo

sed de realidad

me inclino sobre ti en sueños

con los ojos vacíos

y te pregunto

si no vendrás para quedarte

con cualquier pretexto.

Juana y la felicidad

No sabía ni quería saber. Despertar era difícil y mantener el suave letargo, casi imposible.

Dejó en reposo las manos y en un vuelco del corazón sintió toda la vida a renglón seguido.

No pudo evitar sentirse plena.

¡Arriba!

Arriba con su vacío entre las manos.