If not for you

Porque la mente es íntima amiga del olvido, hoy escribo estas palabras.
Bueno es que a pesar del tiempo transcurrido se haga suma de cuanto en algún momento aconteció y buscar justicia. Bueno es que las cosas se acomoden como es debido -así decían mis padres- y que todo recupere su lugar amorosamente, sin estruendos.


Bueno es que aún recuerde los nombres para no escribirlos. Pues de nada sirve señalar y, además, en casa nunca lo hicimos. Así que quien se sienta reflejo en el azogue que aguante y tire, pues su problema es.

No volví nunca por casa tras aquella mañana en la puerta, pues me dijo aquella mujer que hablaba de más. Cosa triste, siempre he hablado poco y, piense lo que piense, tal vez debió preguntarme antes de juzgar. Se quedó con una parte del envoltorio; materia triste. Puajjjjj!

De mis años adolescentes una sola cosa; qué rara es!

De mi juventud otra cosa sola; qué suerte tiene!

De mi madurez muchas y muy diversas cosas; lo más importante esos dos amigos que tengo, con los que hablo casi a diario. Otros conocidos y aspirantes que prometen mucho. Y, sobre todo, mi familia a la que nunca abandoné. Dentro de casa nadie me veía, ni falta. El estar es como publicar mis libros usando pseudónimos o desde heterónimos. Como decía mi padre, el mejor modo para saber quiénes eran de verdad los amigos. Y, lo más importante, ella. Que duerme a mi lado y sonríe. Ella, que durante años muy duros siempre ha estado ahí.

Por lo demás, un saludo y buena suerte. Desde aquí, desde donde lo vemos todo.

La rueda

Cuando me preguntaron si podían grabar mi imagen durante la entrevista de trabajo me chirriaron los dientes, pero me educaron bien y pude mantener la compostura. Lo que me extrañó fue ver frente a mí doce pares de ojos para un sencillo trabajo como auxiliar externo en una obra para la Diputación. Por más que lo intento no puedo olvidar la cara de cada uno de ellos, tampoco el cinismo.

In anima vili

Cansado estoy de arrepentirme

pues la vista que contemplo

hace tiempo parece detenida

en su continuo devenir

de pobreza y servidumbre.

Absorta en una elipsis

la luminaria ciencia

recita con el vientre

su incontenible deseo

de ángel en cuclillas.

En la naturaleza

dos caras son de la misma moneda

correr del tiempo y sabiduría.

En la naturaleza.

Lúgubre es la tea que por vosotros prendí un día

y por ello cándido y no Prometeo me siento;

portador de cadenas

que no merma la herrumbre

ni el paso del tiempo

-contra el que a ciegas lucháis- debilita

aun siendo más livianas que esas vuestras

conquistadas a golpe de soberbia sin lumbre.

… haberme jugado la muerte por vosotros…

no la efímera vida

con su legión de claraboyas distantes,

la delicada muerte.

Acaso llegará la hora

en que la tierra

al fin

dé vueltas con el sol

montada en su carro.

Las mujeres,

que parieron millones de hijos,

celebrarán a Copérnico

en su útero celeste.

Diverso y lúbrico

el universo no deja de morir.

Ya todo está

en la penumbra

sin descanso.

Diecinueve de septiembre

Revuélcate por este instante

que tanto te pertenece.

Deja que el vello de tu cuerpo se temple

bajo el hermoso lomo arqueado de la bestia.

Complácete.

Mezcla la suma brevedad de la vida

con el eterno esplendor de la milésima.

Orgiástica

Danzar

alrededor del fuego

crepitando de miedo y dicha.

Danzar

como aquellas muchachas de la isla

que sus cuerpos ofrecieran a la noche

al son de bailes antiguos.

Danzar

con el pelo revuelto

enredada en las piernas la muerte.

Confidencias (para esos acosadores desde la infancia)

A Julio le ha salido un amigo comentarista a sus espaldas, pero no se siente herido ni abandonado. Me ha servido un té frío con limón mientras me explicaba la escena de la evidencia en aquel bar abarrotado minutos antes de la proyección. Ríe y se abandona a su alegría pintada de entusiasmo.

No hay mal que por bien no venga, dice, con la mirada serena. En quince días ha recuperado la tierra bajo los pies y remueve el café con una cucharilla regalo de Lucas, que por fin ha dado señales después de años.

La vida es como un golpe de mar que trae cosas y se las lleva violentamente. La estrella le sonríe.

¿Cómo lo ves?

Tal y como yo lo veo, Tucre, vuelves a hacer lo mismo que hace algunos años y aunque hay quien dice que las personas no cambian, yo siempre preferí  dejar ese margen esperanzador que nos permite toda la flexibilidad. Ahora me rindo, sin embargo, ante la locuaz evidencia, pero ya no sufro… porque de verdad que no es asunto mío.
¿Te has fijado en cómo se repite todo, en lo parecidas que son a menudo las situaciones, las cosas? A mí me maravilla este patrón siempre presente, también me relaja; lo fijo permite poca evolución y la vida, como la lengua, es un animal cambiante.
Reconocerlo, asimilarlo y aceptarlo me ha servido tanto como estudiar perspectiva y dibujo.

Y tú… ¿cómo lo ves?

Juana y la felicidad

No sabía ni quería saber. Despertar era difícil y mantener el suave letargo, casi imposible.

Dejó en reposo las manos y en un vuelco del corazón sintió toda la vida a renglón seguido.

No pudo evitar sentirse plena.

¡Arriba!

Arriba con su vacío entre las manos.