La rueda

Cuando me preguntaron si podían grabar mi imagen durante la entrevista de trabajo me chirriaron los dientes, pero me educaron bien y pude mantener la compostura. Lo que me extrañó fue ver frente a mí doce pares de ojos para un sencillo trabajo como auxiliar externo en una obra para la Diputación. Por más que lo intento no puedo olvidar la cara de cada uno de ellos, tampoco el cinismo.

In anima vili

Cansado estoy de arrepentirme

pues la vista que contemplo

hace tiempo parece detenida

en su continuo devenir

de pobreza y servidumbre.

Absorta en una elipsis

la luminaria ciencia

recita con el vientre

su incontenible deseo

de ángel en cuclillas.

En la naturaleza

dos caras son de la misma moneda

correr del tiempo y sabiduría.

En la naturaleza.

Lúgubre es la tea que por vosotros prendí un día

y por ello cándido y no Prometeo me siento;

portador de cadenas

que no merma la herrumbre

ni el paso del tiempo

-contra el que a ciegas lucháis- debilita

aun siendo más livianas que esas vuestras

conquistadas a golpe de soberbia sin lumbre.

… haberme jugado la muerte por vosotros…

no la efímera vida

con su legión de claraboyas distantes,

la delicada muerte.

Acaso llegará la hora

en que la tierra

al fin

dé vueltas con el sol

montada en su carro.

Las mujeres,

que parieron millones de hijos,

celebrarán a Copérnico

en su útero celeste.

Diverso y lúbrico

el universo no deja de morir.

Ya todo está

en la penumbra

sin descanso.

Diecinueve de septiembre

Revuélcate por este instante

que tanto te pertenece.

Deja que el vello de tu cuerpo se temple

bajo el hermoso lomo arqueado de la bestia.

Complácete.

Mezcla la suma brevedad de la vida

con el eterno esplendor de la milésima.

Orgiástica

Danzar

alrededor del fuego

crepitando de miedo y dicha.

Danzar

como aquellas muchachas de la isla

que sus cuerpos ofrecieran a la noche

al son de bailes antiguos.

Danzar

con el pelo revuelto

enredada en las piernas la muerte.